Ponerse en el lugar del paciente,
el inicio del éxito terapéutico

Emilio Castellanos

Terapia para trastornos obsesivos - compulsivos

El “sin vivir” de las obsesiones y sus posibles actos (compulsiones)​

Todos tenemos multitud de pensamientos a los que les prestamos mayor o menor atención.

Sin embargo, algunas personas experimentan de entre todos esos pensamientos “uno” (o varios) que sin realmente desearlo y sin un sentido lógico, comienza a darle importancia.

Algunos encuentran una posible razón o motivo a ese pensamiento y otros no; pero lo cierto es que se instaura de tal manera que cuando la persona se quiere dar cuenta ese pensamiento es ya una obsesión. Obsesión que también sufre su entorno más inmediato.

El sujeto obsesivo intenta entonces ignorarlo o suprimirlo, lográndolo a veces y otras no. Cuando esto último ocurre necesita buscar “algo” que desde su entender lo neutralice; otro pensamiento o acto aporta en ese momento para el obsesivo el alivio necesario.

Y es que la persona obsesiva lo pasa mal, realmente mal, pues ya no es sólo la obsesión en sí, sino también el tiempo que a veces necesita invertir en su neutralización.

En definitiva la obsesión y más aún si ésta se acompaña de compulsión conlleva un “sin vivir” que hace necesaria de una adecuada intervención terapéutica.

Obsesiones más comunes

Aunque tanto la temática de las obsesiones como de sus correspondientes compulsiones (si es el caso), es muy particular de quien las padece, a modo ilustrativo puede citarse como representativas de las más comunes las siguientes:

  • Obsesión a contaminarse, adquirir una enfermedad, estar con suciedad…; compulsión de lavado y limpieza.
  • Obsesión a que algo no esté como normalmente debiera; compulsión de comprobación.
  • Obsesión de orden y organización; compulsión de meticulosidad.
  • Obsesiones anticipatorias por temor a que vaya a ocurrir una catástrofe, suceso desagradable…; compulsión de acciones repetidas un determinado número de veces.

¿Cómo puedes ayudar a quien sufre de obsesiones y compulsiones?

Ayudar a una persona obsesiva – compulsiva requiere un esfuerzo de comprensión importante por quienes le rodean.

Para éstos no tiene lógica lo que piensa y hace la persona obsesiva; sin embargo debe tenerse presente que el obsesivo necesita “liberarse” de su malestar y por ello pone en marcha mecanismos que le crean en cierta forma una dependencia pero también una cierta tranquilidad.

En estas circunstancias viendo el grado de sufrimiento del  obsesivo y en el deseo de aliviarlo, el familiar entra a veces sin querer en su juego compulsivo, lo que verdaderamente no resulta de ayuda para la superación de la obsesión.

El familiar ha de tener paciencia y tratar de hacerle razonar, pero nunca fortalecer la necesidad compulsiva que ha desarrollado con su obsesión.

Debe por tanto tenerse cierta precaución sobre la forma en que ayudamos a la persona obsesiva; lo ideal es animarla a que acuda a psicólogos expertos en la materia para que con las estrategias cognitivas y conductuales adecuadas consiga liberarse de sus obsesiones y compulsiones.

Tratar las obsesiones y compulsiones

Psicólogos colegiados con experiencia en trastornos obsesivos – compulsivos (TOC) constituyen la vía más adecuada y óptima para su abordaje terapéutico.

Se hace necesario conocer tanto los motivos de la obsesiones, como si es el caso las dinámicas compulsivas que encierran las mismas.

Con esta información se ha de trabajar medidas de afrontamiento tanto cognitivas como conductuales que no sólo permitan al paciente liberarse de las mismas, sino también saber poner en marcha recursos que prevengan la posible aparición de nuevas obsesiones.

Trabajado todo ello, será muy oportuno establecer un periodo de seguimiento que permita comprobar que el paciente de forma autónoma es capaz de controlar pensamientos que pudieran derivar en obsesiones.

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