Ponerse en el lugar del paciente,
el inicio del éxito terapéutico

Emilio Castellanos

Terapia para trastornos depresivos

Sentirse depresivo

El trastorno depresivo es uno de los padecimientos más comunes en nuestra sociedad actual.

Hoy en día a poco que cualquier persona se siente desanimada enseguida lo achaca a que se encuentra depresiva. Es digamos una mala costumbre adquirida por muchas personas que suelen confundir la tristeza pasajera con un estado depresivo.

Sin embargo, quien verdaderamente se encuentra depresivo sabe perfectamente que su estado de ánimo no es el de siempre, que algo pasa y que éste ha cambiado, que hace esfuerzos por volver a sentirse como antes pero no termina de conseguirlo.

Poco a poco el depresivo va perdiendo energía, fuerzas, comienza a sentirse muy regularmente abatido, cansado y desganado de todo o casi todo.

Y así casi sin darse cuenta van pasando los días y un cierto grado de desidia se instala en la persona depresiva.

Cuando ello ocurre lo pasa realmente mal, sufre porque no lo quiere para sí, quisiera tener fuerzas para todo, ilusión, expectativas, tener un hogar feliz, pero no puede, se viene abajo y su entorno más inmediato también se resiente de su estado depresivo.

Síntomas más comunes de la depresión

Hay varios tipos de trastornos depresivos  y por ello su sintomatología puede variar; sin embargo casi todos comparten unos rasgos comunes que suelen darse la mayor parte del día, casi todos los días.

No obstante, debe tenerse muy presente que algunos de los que se indican pueden darse de modo circunstancial en cualquier persona, y no por ello significar que se padece un trastorno depresivo.

Entre los más frecuentes se encuentran:

  • Estado anímico bajo.
  • Disminución importante del interés o placer por todas o casi todas las actividades.
  • Pérdida o aumento de peso corporal, o disminución o aumento del apetito.
  • Dificultades para dormir o hacerlo excesivamente.
  • Agitación o disminución de la actividad.
  • Fatiga o pérdida de energía.
  • Excesivo sentimiento de inutilidad o culpabilidad.
  • Disminución de la capacidad para pensar, concentrarse o tomar decisiones.
  • Pensamientos de muerte o ideas suicidas.

¿Cómo puedes ayudar a una persona depresiva?

La depresión no es algo para tomar a la ligera, nunca debemos decirle a la persona que se encuentra depresiva que lo que tiene son “tonterías” o que está así porque no pone de su parte.

Contrariamente, hay que saber escucharla, hacer  que se sienta comprendida, que le conste que vamos a ayudarla, y por supuesto tener una gran dosis de paciencia.

Debemos pues “cuidar” a la persona que padece la depresión, pero también animarla a que acuda a psicólogos expertos que sepan marcarle las pautas para volver nuevamente a ilusionarse y en definitiva sentirse plena en su cotidianeidad.

Tratar la depresión

El abordaje terapéutico de la depresión sólo debe llevarse a cabo por psicólogos colegiados con experiencia en este trastorno.

Debemos tener presente que cada persona depresiva es un mundo, que cada una siente, percibe y experimenta de forma muy particular lo que le ocurre. Que además tiene una visión muy particular de lo que se ve capaz o no de hacer… y lógicamente un contexto familiar, social o laboral único.

Entender al paciente en su propia realidad emocional y contextual es esencial para un abordaje exitoso de la depresión. Se necesitará lograr ello para poder  implicarle de forma coherente y real hacia la consecución de objetivos cognitivos y conductuales que le permitan ir poco a poco mejorando.

Tras el período de trabajo oportuno y una vez superada la depresión será conveniente establecer un periodo de seguimiento que corrobore que el paciente ha dejado atrás de forma definitiva su depresión.

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